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sábado, 17 de marzo de 2018

NO CONTINUEMOS CON EL BREXIT

No continuemos con el Brexit

Los 'brexiters' subestimaron a la Unión Europea, que no está facilitando la salida del club

La primera ministra británica Theresa May este lunes.
La primera ministra británica Theresa May este lunes. AFP
Cada día despertamos en la ciudad de Londres y el Brexit sigue allí. Como un mal sueño del que nadie escapa. Pesadilla para los votantes del noy para aquellos que expresaron su deseo de abandonar Europa. El Brexit ha crecido inamovible, convertido en un monstruo real, inabarcable e ¿inacabable? Una maldición para la ciudadanía inglesa, cuyo malestar se agrava al acercarse al 29 de marzo de 2019.
La Unión Europea (UE) se tomó su tiempo para responder y en Reino Unido, sin tener aún las cuentas del divorcio, ya vamos arrastrando un importante déficit. Según Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, a finales de 2017 existía una pérdida de producción para la economía británica cercana a 40.000 millones de libras. Por su parte, Carolyn Fairbairn, la directora de la CBI (la Confederación de la Industria Británica, la más importante asociación patronal del país) comentaba: “Aunque no nos corresponde a nosotros atacar ni defender al Brexit, señalamos que Gran Bretaña necesita tener acceso al mercado único y a la unión aduanera”.
Pero es que en materia de acuerdos aduaneros tampoco los terceros países están respondiendo a las pretensiones de Reino Unido. La incertidumbre de la salida del marco común no tranquiliza. Quizá May se vino un poco arriba animada por los brexiters y no dimensionó bien el lugar que realmente ocupa Reino Unido. Primero se dio de bruces con los EE UU de Trump y después, tras una silenciosa visita a la China de Xi Jinping, la noticia más comentada fue cómo ella y su esposo tomaban el mismo tipo de té en casa que les sirvió el presidente chino. En The Guardian, Gary Younge lo expone así: “Las fantasías imperiales británicas nos han traído el Brexit”.
De vuelta a casa, en Westminster, la Cámara de los Lores ha mostrado su rechazo al Brexit Bill, el proyecto de ley (de retirada) de la UE, aprobado por los Comunes. Las baronesas y los lores consideran que esta ley traduce mal y pronto 40 años de acervo comunitario. Así, la valoración de la baronesa Taylor, presidenta del comité constitucional de la Cámara alta, calificó el proyecto de ley como “fundamentalmente defectuoso [...]de múltiples maneras”.
Tampoco la opinión pública lo tiene muy claro y los medios parecen hacer examen de conciencia: ¿se producirá en algún momento el Brexit? ¿Es posible (y/o legítimo) cambiar de parecer tras un referéndum? ¿Pueden, en definitiva, los británicos volver atrás en el tiempo? Las gentes de Irlanda del Norte tampoco están muy de acuerdo, cuando apenas se han cumplido 20 años desde el Acuerdo del Viernes Santo.
Se sobrestimaron las posibilidades de alcanzar acuerdos comerciales con terceros países
En el origen del Brexit, durante su ascenso en la opinión pública, desempeñó un papel crucial el factor emotivo.
La nostalgia de recobrar la influencia internacional, animada por el lema Make Britain Great Again (volvamos a hacer grande a Gran Bretaña) funcionó electoralmente. ¿Se ponderó lo suficiente este motor del voto? A la vista está que, más de un año y medio después de la votación, periodo durante el cual se debía haber puesto fin a la unión de Gran Bretaña con Europa, la situación dista mucho de una conclusión consensuada y, sobre todo, eficiente.
Si los brexiters sobrestimaron las posibilidades de alcanzar acuerdos comerciales con terceros países, también subestimaron a la Unión Europea, que no está facilitando la “salida del club”. Europa aprieta y fija condiciones estrictas, quizá con la esperanza de que Reino Unido las rechace y acabe permaneciendo en la Unión.
Los meses se suceden y la Cámara de los Lores sigue tramitando la “gran ley de salida de Europa”. Allí vemos que sus señorías proeuropeas (que son mayoría en ella) están proponiendo enmienda tras enmienda. Sin duda, un duro y nuevo golpe a lo que está claro que es una salida muy desordenada.
Y así los días, con la opinión pública agotada con la cuestión Brexit, el nuevo libro del liberal Nick Clegg se antoja muy pertinente: How To Stop Brexit (And Make Britain Great Again).
Pero quizá no sea tarde; o, al menos, no demasiado. Tal vez el problema aún pueda revertirse y evitar así una mayor ruptura social y económica para las próximas generaciones. De momento, sin que podamos prever algo distinto, seguiremos abriendo los ojos en la ciudad de Londres para descubrir que este monstruo todavía está allí.

UN NUEVO PARTIDO BRITANICO CONTRA EL BREXIT

Un nuevo partido británico alienta el empuje por detener el Brexit

La formación Renew, inspirada en la de Macron, se suma a una corriente de movimientos que luchan sin tapujos por un segundo referéndum

Sandra Khadhouri, representante del partido Renew. FOTO: EFE / VÍDEO: REUTERS
Lo que hasta hace poco era el gran tabú de la política británica se ha roto definitivamente. El desastre de las negociaciones, el vértigo ante la inminencia del incierto desenlace final y el consenso entre los expertos de que, sea este cual sea, será perjudicial para el país, han animado diferentes iniciativas que confluyen en un objetivo común: detener el Brexit. La última, un nuevo partido político, bautizado como Renew e inspirado por el movimiento En Marcha de Macron, que este lunes ha lanzado su campaña nacional.
La intención de Renew, que se define como centrista y busca construir su respaldo sobre la creciente desafección de los votantes con los partidos tradicionales, es “ser duro con el Brexit y con sus causas”. “Pondremos la permanencia en la UE de nuevo sobre la mesa en un voto sobre el acuerdo final con Bruselas”, explica James Clarke, uno de los líderes de la formación.
El partido nació a finales del año pasado, de la mano de un grupo de candidatos independientes que se presentaron a las elecciones de junio con un mensaje anti-Brexit. Sus responsables no ocultan la inspiración directa en el movimiento que aupó a Emmanuel Macron a la presidencia de Francia en mayo del año pasado, con cuyos ideólogos aseguran haber mantenido “reuniones informales” en los últimos meses.
Su objetivo es presentar candidatos en todas las 650 circunscripciones electorales en las próximas elecciones legislativas, previstas para 2022. Hasta la fecha cuentan ya con 300. Su financiación, explican, procede de donaciones particulares y de los bolsillos de los propios candidatos.
“Las encuestas muestran que está cambiando la opinión sobre el Brexit, y el Gobierno conservador está obligándonos a optar por un Brexit duro sin un mandato claro por parte del electorado”, señala Sandra Khadouri, otra de las voces de Renew.
Lo cierto es que los sondeos aportan datos esperanzadores para quienes sueñan con una marcha atrás. Una reciente encuesta de ICM para The Guardian, una de las más ambiciosas realizadas después del referéndum, revela que el 47% de los británicos estaría a favor de un nuevo referéndum una vez se conozcan los términos del divorcio, frente a un 34% que se opone a reabrir el debate. Al mismo tiempo, los análisis realizados por el Gobierno arrojan revelaciones importantes: algunas de las regiones que más sufrirán el impacto del Brexit son aquellas que votaron mayoritariamente por él, y solo Londres, donde ganó cómodamente la permanencia, se libraría de un grave perjuicio.
Todo ello, unido a la paralizante guerra que se libra en el seno del Partido Conservador sobre el modelo de país después del Brexit, a solo ocho meses de que venza el plazo para alcanzar un acuerdo con Bruselas, ha dado alas a quienes desde el referéndum de junio de 2016 vienen explorando discretamente vías para evitar que se consume el que consideran el mayor error de la historia reciente de Reino Unido.
Hace unas semanas se presentó otra iniciativa, bautizada como Our Future, Our Choice (OFOC; Nuestro Futuro, Nuestra Elección). Está comandada por el influyente lord Andrew Adonis, exlaborista y ahora independiente, una de las figuras que libra la batalla legislativa contra el Brexit desde la Cámara Alta. Lo que busca OFOC es “una movilización sin precedentes de la gente joven” para detener el Brexit.
“Este no es un asunto cerrado”, explica Adonis. “Como han mostrado los debates recientes, tenemos una crisis parlamentaria en este país. La primera ministra no dispone de mayoría en ninguna de las dos cámaras para afrontar el Brexit. La única manera de salir de esta crisis es un referéndum sobre cualesquiera que sean los términos que acuerde May. Unir a los jóvenes, al movimiento laborista y a los empresarios en una campaña contra el Brexit destructivo de la primera ministra, es vital y es donde tienen que enfocarse nuestras energías ahora”.
Además de Renew y OFOC, otro movimiento proeuropeo recorrerá el país en los próximos meses. Está fundado por la activista Gina Miller, que se enfrentó al Gobierno en los tribunales para lograr que el Parlamento pudiera pronunciarse sobre el Brexit y ganó, y cuenta con el respaldo de las 400.000 libras que ha recibido del multimillonario húngaro-estadounidense George Soros, que hizo parte de su fortuna apostando contra la libra en el miércoles negro de 1992. Se llama Best For Britain y persigue “levantarse por la libertad de expresión, la democracia y el derecho a pelear contra este Brexit desastroso”.
Los tres grupos comparten objetivo final, pero despliegan estrategias diferentes. Best For Britain defiende el voto táctico a favor de candidatos con perfil proeuropeo; OFOC propone movilizar a los votantes para que presionen a sus diputados para que se opongan al Brexit; y Renew busca presionar a esos diputados colocándoles delante a otro candidato con una agenda anti-Brexit.
Conservadores y laboristas se han comprometido a respetar el resultado del referéndum, en el que un 52% de los votantes optó por salir de la UE, y no se plantean someter el Brexit a reválida. El único partido nacional que defiende la marcha atrás, el liberal-demócrata, no ha logrado capitalizar el sentimiento anti-Brexit. Pero su fracaso no desacredita necesariamente la pretensión de dar voz a los descontentos. “Sabemos que 2018 será un año clave”, resume Clarke, de Renew, “y somos muchos los que queremos estar en el lado bueno de la historia”.

El papel de los jóvenes

Los diferentes movimientos que persiguen parar el Brexit saben que cuentan con un aliado clave: el electorado joven. El 75% de los votantes de entre 18 y 24 años votó por la permanencia en el referéndum de 2016. Y todo indica que, a medida que más jóvenes alcancen la mayoría de edad, la balanza demográfica se inclinará claramente hacia los partidarios de continuar en la UE.
“Ya hay un millón de personas que eran menores de edad en el referéndum y que hoy podrían votar”, asegura James Clarke, de Renew. “Los estudiantes han compartido con nosotros sus preocupaciones por las divisiones sociales, la falta de seguridad, los empleos precarios y la pérdida de oportunidades que produce el Brexit. Tenemos que escuchar a los jóvenes".
“Estamos en una nueva fase de la conversación y es imprescindible implicar en la conversación a los jóvenes”, explica Felix Marquardt, del think tank Youthonomics. “Hay un daño intergeneracional que debe ser reparado. Es la generación joven la que va a vivir las consecuencias del Brexit. En cinco años, seremos un país claramente a favor de la permanencia en la UE. Todos los grupos que defendemos un segundo referéndum estamos convencidos del importante papel que corresponde a los jóvenes”.
Los colectivos que persiguen parar el Brexit conformaban hasta ahora un paisaje fracturado, pero muchos se han unido bajo el paraguas de un llamado Grupo de Coordinación de Bases, y cuentan con la complicidad de diputados, conservadores y laboristas, para hacer oír su reclamo de un segundo referéndum. Un mensaje que todos saben que necesita la complicidad del electorado joven.